Archivo para Glykeria

TRASLACIÓN #4: ΦΕΓΓΑΡΆΔΕΣ ΣΤΙΣ ΚΥΚΛΆΔΕΣ

Posted in Traslaciones with tags , , , on 9 febrero, 2012 by teseos30

¿Cómo os trata la vida? Pues yo ando por estos rumbos, divagando, como lo hace la vida misma, que no tiene sentido alguno, me cae. Éste se lo ponemos (o se lo quitamos) nosotros, ni más ni menos. Asimismo, al tiempo: éste no tiene peso per se, sino por el sentido que tienen para nosotros los eventos que acaecen en él. Así, un segundo puede ser un mileno, y una vida un instante. Todo depende de cómo los entes nos hacen frente o cómo acudimos nosotros a ellos; cómo se nos ocultan o presentan, cómo nos envuelven o aplastan… en fin. Lo cierto es que la vida es demasiado corta como para malgastarla en nimiedades y tonterías.

Pero bueno, esas son otras cosas; cosas de filósofo loco. ¿Qué es, entonces, lo que voy a hacer ahora? Bueno, con motivo de la aparición de la luna llena sobre esta “sacrosancta” ciudad, me interesa presentarles la “traslación” que he realizado recientemente de una canción de la autoría de Jristos Promíras (letra) y Stélios Fotiádis (música), interpretada por la maestrísima Glykeria Koutsoula:  “Φεγγαράδες στις Κυκλάδες”.

Antes de pasar a la canción y su versión en castellano, me interesa hacer un análisis de la palabra “Φεγγαράδες”  (se pronuncia “fengarádes”). Se trata del plural de “φεγγαράδα” (“fengaráda”), que no tiene una traducción precisa a nuestra lengua. Esta palabra proviene, a su vez, de “φεγγάρι” (“fengári”, luna) y su significado sería, más o menos, el de “salida de la luna llena”;  sentido muy semejante al que tendría en inglés la palabra “moonrise”.  Sin embargo, la palabra griega que nos ocupa va más allá, pues también contiene la idea de la fuerte luz que la luna llena emite en una noche de cielo limpio; además de declarar la aparición lunar,  “φεγγαράδα” establece el ambiente que impera en un momento así: el juego de luz y sombra, de aparición y ocultamiento, de ofrecimiento y negación, de seducción y recogimiento. Además de la consabida, sobada y universal vinculación entre los enamorados y nuestro frío satélite (ni modo).

Así, al pronunciar “φεγγαράδα”  (y su plural “Φεγγαράδες” ), hacemos comparecer, de manera simultánea y concomitante, ese complejo plexo de sentido que hemos descrito. ¡Qué maravilla! Todo eso en una sola palabra: la luna, su luz, la noche, su sombra, el frío, el fuego y —tratándose de una “φεγγαράδα” en las Cicladas, como reza la canción— el arquetípico mar Egeo. La mención de esta palabra inaugura, sin duda, un escenario propicio para el pensar, la lírica y el vino.

También son dignas de tomarse en cuenta otras situaciones semánticas. En nuestra lengua, la palabra “luna” es, por decirlo así, una palabra “fósil”, pues pertenece al grupo de aquellas que hemos heredado del latín sin cambio alguno. Tanto en latín como en castellano, “luna” es una palabra de género femenino y por ello, en la mitología y la poética, es fácil dotar de personalidad a nuestro satélite: una personalidad femenina; desde el latín hasta nuestros días la luna es una mujer, es una diosa. Asimismo, en la lírica popular hispanoamericana es recurrente cantar a la luna como a una confidente, desahogando en ella el amor, la nostalgia, el desengaño, el reproche, etc.  que despierta en nosotros la amante ausente. “Luna lunera, cascabelera” diría la canción.

Por supuesto que los griegos contemporáneos también cantan al astro menor en un tenor similar, y con bastante frecuencia. Sin embargo, la palabra  “φεγγάρι” añade a esos lugares comunes sus propias peculiaridades. Para empezar, es de género neutro, lo que facilita que hombres y mujeres realicen con ella juegos poético-eróticos de gran libertad gramatical, sintáctica y semántica. En segundo lugar, la raíz de la palabra se encuentra en el verbo “φέγγει”, cuyo sentido principal es el de “brillar”, “relumbrar”. Así pues, ya desde su propia configuración y enunciación, la palabra “φεγγάρι” hace referencia a la condición luminosa de la luna, a su acción esplendente sobre nosotros.

Así que es difícil decidirse por plasmar en una sola palabra castellana todo este horizonte de sentido. En momentos pensé traducir “φεγγαράδα” con “lunada”, pues sería una opción  morfológicamente plausible. Sin embargo, en nuestro entorno, la palabra “lunada” tiende a referirse, más que a la acción esplendente de la luna, a la reunión festiva que se hace bajo su cobijo. Sí, se hace referencia la luna, y no hay lunada sin luna llena; pero en la palabra castellana gana el jolgorio sobre el astro, cosa que no pasa en la palabra griega: en  “φεγγαράδα” la luna llena es la reina indiscutible. Es la diosa que vuelve a imperar. Por ello he decidido  —sin mucho convencimiento— traducir  aquí “Φεγγαράδες”  como “lunas llenas”. Sé que no es muy correcto y que quizá deba buscar otros términos, pero por el momento lo dejaré así. Entonces, el nombre de la canción  “Φεγγαράδες στις Κυκλάδες” lo traduciremos, provisionalmente, como: “Lunas llenas en las Cicladas”.

Mención aparte (aunque con el mismo afán filológico)  merece la palabra “θαλασσί” (thalassí), que los griegos emplean para referirse al color que nosotros llamamos “turquesa”: un color que crea bastantes discusiones en la cotidianidad sobre su pertenencia, ora a la gama de los verdes, ora a de los azules. La palabra proviene de “Θάλασσα” (thálassa), una de las múltiples palabras que el griego tiene para llamar a la mar. Algo que no debe extrañarnos, siendo el mar el escenario primario de esta cultura milenaria, era necesario para los helenos forjar multitud de nombres para referirse a un elemento tan determinante, cambiante y que ofrece infinitos, protéicos rostros: de paz, de bonanza, de reto, de invitación, de amenaza, de tormenta, de creación, de aniquilación. Así, el mar de los mil rostros recibe mil nombres (¡Ja!, ¡perdón por la exageración!):  “Θάλασσα”, “πόντος”, “πέλαγος”, “ωκεανός”, etc.

“Θαλασσί” podría traducirse como “marino”, pero apegarse a la etimología no sería muy correcto en este caso, pues el color “azul marino” es, para nosotros, de una tonalidad muy distinta -y más profunda- que el suave, sereno y delicado turquesa al que la palabra y la canción hacen referencia. Pensar en un azul intenso al escuchar esta canción no le haría ninguna justicia, pues no se trata de   un canto al “vinoso ponto” (Homero dixit), sino de un canto amoroso; se refiere al suave, dulce y tibio mar que dio a luz a Afrodita. La misma palabra “θαλασσί” tiene una musicalidad tierna y dulce al pronunciarse; compárese si no con las palabras a las que hemos hecho referencia: “thalassa”, “póntos” , “pélagos”, “okeanós”.

No obstante, podemos ser flexibles (debemos serlo): “Θαλασσί” sí es marino en tanto se refiere a ese amoroso mar turquesa que baña a las Cicladas y a muchas de las playas de mi amada Grecia. Es uno de los nombres y colores de ese mar primigenio que dio origen a la cultura occidental.

Insisto,  todo esto se hace presente de manera concomitante en estas palabras, y resuena siempre en ellas cada vez que se les pronuncia y canta. Sólo en posesión de estos sentidos alcanzamos a penetrar en el horizonte de entes y vivencias que  abre la canción o el poema para nosotros.

Pero bueno, basta de palabrería. Aquí tienen la canción, en voz de Glykeria:

Φεγγαράδες στις Κυκλάδες

Άσπρο και θαλασσί εγώ κι εσύ,
δραπέτες και Θεοί σ’ ένα νησί,
άσπρο και θαλασσί, Νάξο και Πάρο,
απόψε θα με πάρεις να σαλπάρω,
άσπρο και θαλασσί κι ο έρωτας κρασί.

Φεγγαράδες στις Κυκλάδες,
με ξενύχτια και βαρκάδες,
με φωτιές στην παραλία
εεεεεεεεεεε, έρωτα καημέ,
δυο καρδιές που γίναν μία.

Άσπρο και θαλασσί εγώ κι εσύ,
δραπέτες και Θεοί σ’ ένα νησί,
άσπρο και θαλασσί και χέρι-χέρι,
γιορτή θα ‘ναι κι αυτό το Καλοκαίρι,
άσπρο και θαλασσί κι ο έρωτας κρασί.

Φεγγαράδες στις Κυκλάδες,
με ξενύχτια και βαρκάδες,
με φωτιές στην παραλία
εεεεεεεεεεε, έρωτα καημέ,
δυο καρδιές που γίναν μία.

Lunas llenas en las Cicladas

Blanco y turquesa, tú y yo;
dioses fugados a una isla.
Blanco y turquesa, Naxos y Paros;
llévame esta noche a navegar contigo.
Blanco y turquesa, el vino del amor.

Lunas llenas en las Cicladas,
con desvelos y barcas,
con fogatas en la playa.
¡Eh! ¡Dolor de amor!
Dos corazones que se hacen uno.

Blanco y turquesa, tú y yo;
dioses fugados a una isla.
Blanco y turquesa, y mano a mano;
también es una fiesta este Verano.
Blanco y turquesa, el vino del amor.

Lunas llenas en las Cicladas,
con desvelos y barcas,
con fogatas en la playa.
¡Eh! ¡Dolor de amor!
Dos corazones que se hacen uno.

Versión al castellano de José María Guadalupe Cabrera Hernández

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TRASLACIÓN #1: “Πάρε με απόψε πάρε με” (“Tómame esta noche, tómame”)

Posted in Traslaciones with tags , , , , , , on 15 febrero, 2011 by teseos30

Ya he confesado antes mi acendrado filohelenismo y nunca me cansaré de confesarlo: es parte irrenunciable de mi ser. Entre las muchas maneras en que practico esa afición-amor-obsesión, se encuentra la traducción de canciones populares contemporáneas del griego moderno al castellano. No soy un experto, y apenas merezco el título de aficionado, pero poco a poco trato de mejorar mi comprensión de esa lengua tan maravillosa.

En esta entrada, en que les ofrezco por primera vez mi trabajo de “traslación”, les presento a Glykeria Koutsoula —Glykeria para los cuates— (1953, Agio Pnevma, Prefectura de Serres, Región de Macedonia), una hermosa mujer y una de las más importantes voces de la música helénica contemporánea. No voy a abundar sobre su trascendental carrera (quien quiera saber más, asómese a http://es.wikipedia.org/wiki/Glyker%C3%ADa y a http://www.myglykeria.gr/mgl/intro/index.php ), sólo mencionaré que trabajó al lado de gigantes como Mikis Theodorakis, Manos Jatzidakis y Manos Loizos. Tiene una voz potente, a la vez sensual y melancólica, que me pone la piel chinita. He aquí a la maestrísima:

Glykeria interpreta genialmente tanto la música rembetika, como la demotika y sabe conjugarlas con el pop helénico contemporáneo. La canción que les presento es de la autoría de Nikos Ziogalas. Se llama “Πάρε με απόψε πάρε με” (“Tómame esta noche, tómame”). He aquí el video:

La letra en griego es esta:

“Πάρε με απόψε πάρε με”

Πέφτουν τα ψέματα βροχή
μα η αλήθεια σώζει
κι η μόνη αλήθεια είσαι εσύ
η πιο γλυκιά ανταμοιβή

Εδώ οι κακίες ντύνονται
λευκό αγγέλου ντύμα
πάρε με απόψε πάρε με
ζεστό αγάπης κύμα

Και σε περιμένω
τσιγάρο αναμμένο
και σε περιμένω
στην αγκαλιά σου να σωθώ

Λυσσομανάει ο άνεμος
μα ο άνεμος δεν ξέρει
πως το κορίτσι που θα ‘ρθει
την άνοιξη θα φέρει

Και σε περιμένω
τσιγάρο αναμμένο
και σε περιμένω
σαν ακρογιάλι θα ανοιχτώ

Και σε περιμένω
τσιγάρο αναμμένο
και σε περιμένω

Πάρε με απόψε πάρε με
στα μαγικά φτερά σου
βάλε με απόψε με βάλε με
μέσα στην αγκαλιά σου

“Tómame esta noche, tómame”

Caen las mentiras como lluvia,
pero la verdad pervive
y la única verdad eres tú,
la más dulce recompensa.

Aquí los males se revisten
del blanco manto de un ángel.
¡Tómame esta noche, tómame,
cálida ola de amor!

Y te espero
con el cigarro encendido.
Y te espero,
¡guárdame entre tus brazos!

Se enfurece el viento,
pero el viento no sabe
que la Niña que viene
la Primavera consigo trae.

Y te espero
con el cigarro encendido.
Y te espero,
¡como una playa me abro a ti!

Y te espero
con el cigarro encendido.
Y te espero…

¡Tómame esta noche, tómame,
entre tus alas mágicas!
¡Estréchame esta noche,estréchame
entre tus brazos…!

Versión en castellano de José María Guadalupe Cabrera Hernández

Bueno, espero que haya sido de su agrado, y pues… nos vemos luego… Saludos.