EXABRUPTO #14: ASCO LE TENGO A LOS PESOS…

… y más asco a los tostones, pero más asco le tengo a un pinche pueblo que mata y desprecia a sus poetas.

Reza La Jornada Jalisco en su edición del día 2 de abril de 2012:

Asesinan en Toluca al poeta tapatío Guillermo Fernández García

Verónica de Santos.- El diario El Sol de Toluca informó el día de ayer del asesinato del poeta y traductor Guillermo Fernández García, quien fue hallado en el interior de su domicilio “amarrado con cables de pies y manos, envuelto del rostro con cinta canela y con un tiro en la cabeza”, según la noticia difundida en su sitio web, en la cual también se señala que el móvil del crimen no ha sido determinado.

Nacido en Guadalajara en 1932, Fernández se había abierto brecha en el mundo literario de la Ciudad de México desde su juventud, donde con frecuencia lo confundían con Emilio Carballido por su parecido físico, según narró para el blog de uno de sus alumnos de taller, Rodrigo Villaseñor.

Fernández vivía en Toluca desde hace dos décadas, donde impartía un taller de traducción y otro de poesía en la Casa de la Cultura, además de encargarse de la colección Canción de tierra de la Subdirección de Publicaciones del Instituto Mexiquense de Cultura.

Su obra poética se compone de una decena de títulos entre los que se hallan Visitaciones (1964), La palabra a solas (1965), La hora y el sitio (1973), El reino de los ojos (1983), La flor avara (1989) e Imágenes para una piedad (1991), y en 2003 el Fondo de Cultura Económica publicó su poesía reunida hasta 2003 bajo el título de Exutorio y el año pasado la Secretaría de Cultura de Jalisco publicó Arca, una antología completa que además incluye poemas inéditos.

Como traductor, se hermanó con la lengua italiana desde que siendo niño aprendió de memoria el Cántico de las criaturas de San Francisco, uno de los primeros textos líricos en italiano, como él mismo cuenta a Víctor Ortiz Partida en una entrevista publicada en la revista Luvina del invierno de 2008.

Fue el más importante puente de palabras entre Italia y nuestro país, construyendo en torno a sí lo que él consideró siempre una familia de poetas y narradores, entre los que se cuentan Dino Campana, Umberto Saba, Giuseppe Ungaretti, Eugenio Montale, Salvatore Quasimodo, Mario Luzi, Alda Mareni, Andrea Zanzotte y Valerio Magrelli por el lado del verso, mientras que por la prosa se puede ennumerar a clásicos como Giuseppe Tomasi de Lampedusa o autores más contemporáneos como Cesare Pavese, Alberto Moravia, Tommaso Landolfi, Natalia Ginzburg, Leopoldo Sciascia y el también recientemente fallecido Antonio Tabucchi.

Merecedor del Premio Jalisco de Artes y Ciencias en la categoría de Literatura en 1997, el año pasado Guillermo Fernández había sido reconocido con el premio Juan de Mairena en el marco del IV Verano de la Poesía, que organiza la Coordinación de Artes Escénicas y Literatura de Cultura UDG. En tal ocasión, el poeta local Luis Armenta Malpica dijo que el trabajo de Fernández “trata del hombre, dividido entre dos identidades”, y que sus poemas “si algo no tienen es contención ni mesura, pero, apasionados, hacen del nombre su licencia”.

Ayer domingo, los lamentos de sus colegas, lectores y amigos no tardaron en alzarse llenos también de consternación: “No sé con qué palabras huérfanas decirte el mundo que perdí contigo. Un mundo más justo que tu muerte”, escribió la narradora Ana García Bergua mientras Geney Beltrán Félix recordaba que: “No sólo era un muy buen poeta, sino un ser humano de una gran gentileza y generosidad. Descanse en paz”.

Otros organismos como el Centro Toluqueño de Escritores y literatos como Hernán Bravo Varela, Cristina Rivera Garza, Carlos Chimal y Jorge Esquinca también hicieron públicas sus condolencias y consternación ante el crimen, y el poeta Luis Vicente de Aguinaga publicó a modo de esquela y homenaje un fragmento de la poesía del propio Fernández: “Ahora más que nunca estréchate a mi costado. / Háblame de la prudencia de las cosas, / de esa silla que resplandece en el silencio, / de la cama que emerge como la espuma en altamar, / de la cisterna que ahondamos noche a noche con una sola palabra en la mirada, / de la sangre que colma la promesa de la miserable eternidad”.

Más de la obra de Guillermo Fernández se puede leer en línea, por ejemplo en http://www.materialdelectura.unam.mx, el archivo digital de la colección de cuadernillos universitarios cuyo número 89 ofrece una veintena de sus piezas, y en la que también colaboró traduciendo y anotando los ejemplares dedicados a Italo Calvino y Carlos Pellicer.

La Jornada reseña el sepelio.

El “valiente” y “culto” público  “comentarista” de las redes sociales, periódicos, semanarios, portales, etc., por su parte, se ensaña brutal y bestial contra Javier Sicilia y su llamado a la cordura con el barato y bruto argumento de su “protagonismo”. ¡Hermoso pueblo es este, que a lo bueno dice malo y a lo malo, bueno!

Un pueblo que desprecia y mata a sus poetas no vale nada, ni el aire que se emplea para pronunciar su nombre ni el tiempo que se gasta defendiéndolo. Quizá todo lo que sucede es más que merecido. Feliz enajenación y embrutecimiento, compatriotas…

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