Archivo para agosto, 2010

ODIO #2: LOS TÓPICOS DE LA RETÓRICA CORPORATIVA-EMPRESARIAL Y LOS MERCACHIFLES MOTIVACIONALES: EL LIDERAZGO

Posted in Odios with tags , , , , on 27 agosto, 2010 by teseos30

El “liderazgo”, esa idea-palabra-fetiche, ese desideratum, ese imperativo categórico de nuestros días. No basta con ser bueno en algo, con obtener satisfacción en dedicarse a lo que a uno le gusta o entrar en éxtasis con las cosas -o personas- que nos subliman; si uno en verdad quiere-ser-alguien-en-la-vida, debe ser “líder”, ser “el mejor” de todos, ser el más chingón y darle en la torre a los demás: esos no están para ser considerados o para compartir con ellos, sino para someterlos, convertirlos en esclavos o, ya “de perdis”, hacerlos sentir “inferiores”, menos-que-basura o loosers —como le encanta a decir en nuestro país a infinidad de gente carente de neuronas: despreciables versiones chafas y “de petatiux” de los ya de por si mediocres estereotipos de la televisión gringa y sus vomitivas series para adolescentes y adolecentes—.

Sinceramente, a mí ese concepto —y quienes lo esgrimen— siempre me han inspirado repugnancia y el escozor de quien ve algo asqueroso; también la compasión y desprecio que se siente ante el ingenuo, así como la desconfianza que se siente ante el totalitarista en ciernes o en potencia. La mismísima reserva que se siente ante las crías del escorpión: pequeñas, feas y llenas de veneno.

La noción de “liderazgo” —que incluye en sí misma esa obligación, esa orden implícita, de que debe uno convertirse en “líder”—  ya no se maneja solamente en los espacios que la originaron y donde era lógico que tuviese funcionamiento y —quizá— pertinencia: las grandes corporaciones, las empresas o las escuelas donde los juniors se forman para dirigir el emporio de “papi” o “mami”. Primero brincó a las “escuelas patito” que ofrecen educación express; versiones reducidas y deficientes —si cabe acaso escala de calificación alguna en ese rubro— de los campi  de la élite.  Después se instaló y se apoderó del aparato que planea nuestra educación pública —esa que antaño era el reducto del libre pensamiento y el seminario de las posibilidades efectivas para la auténtica libertad de nuestra nación y su gente— , y ya resuenan en las normales, en las instituciones públicas de formación pedagógica, en las escuelas populares, las salmodias al “líder”. ¡Pónganse de pie o, mejor, póstrense, agáchense, bájense faldas y pantalones, preparen las nachas, que ya viene el Führer…!

La idea de “liderazgo” implica la existencia necesaria de “liderados”, así como la de “pastor” implica la de “rebaño”. Y eso nos lleva a serios cuestionamientos: si todos —futuros patrones y futuros esclavos— son formados en la ideología del liderazgo, ¿serán capaces estos últimos de adoptar el rol del “liderado” que seguramente se les asignará?, ¿lo soportarán?, ¿acaso todos los futuros miembros de la élite pueden y deben ser líderes?, ¿y qué pasará con aquellos que, aún teniendo el perfil de “líderes”, por circunstancias muy comunes en el mundo laboral, sean liderados por individuos señalados como “líderes” sin tener dicho perfil? Hay que tomar en cuenta cuánto pinche pendejo está hacíendola de “líder”, dirigiendo instituciones y empresas. Llena está nuestra historia de las consecuencias de esa mezcla funesta de idiotez y poder.

Odio a los “líderes” y a los “liderados”. Amo y admiro a los verdaderos humanos…

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GULA #1: SANDWICHES A LA GRIEGA

Posted in Gulas with tags , , , on 3 agosto, 2010 by teseos30

Muchas son las cosas que me obsesionan, pero entre todas sobresale mi obsesión por Grecia, sus paisajes, su gente y su cultura (tanto antigua como contemporánea): lengua, música, arquitectura, filosofía, poesía, arte, gastronomía…

Hace ya casi siete años que tuve la gran dicha de verla con mis propios ojos, y si ya desde antes iba enamorado de ella, al estar ahí caí redondito de manera irremediable. Tanto así que por poquito me quedo allá. Lo que me impidió hacerlo así fue un amor más grande: mi México adorado, que le gana a todos los países del mundo, me cae. Por eso digo que México es mi patria y Grecia mi “matria”. Ni modo, ambas tierras ocupan mi corazón.

Lo malo de esta cuestión, es que empecé a extrañar a Grecia mucho y me empecé a poner triste. Así que me dije: “Chema, en esta época cibernética no hay razón para no encontrar solución a este problema”. Puse manos a la obra y me puse a aprender lo más posible de la lengua griega con recursos obtenidos en Internet, a bajar música por montones —y a berrear las canciones lo mejor posible—, a tratar de mejorar mi comprensión de ese idioma tan bello, poético, musical y filosófico.

Pero la cosa no sólo era para el espíritu. El cuerpo también me pedía algo que lo transportara de nuevo para la “matria”. Y la mejor vía que encontré fue la cocina. Así que aprendí a franquear esa frontera que nunca antes me había atrevido a cruzar. Aprendí a hacer mussaka, pastitsio, salata joriátiki, mila this Athina (manzanas envinadas), y otros platillos más que, la verdad sea dicha, me han quedado bien —aún me falta mucho por aprender para hacerlo excelentemente—.

Pero no siempre hay chance para cocinar, debe uno trabajar y eso quita mucho tiempo. Sin embargo, hay cosas sencillas que sí se pueden hacer y traernos a Grecia al paladar. Ese es el caso de unos sándwiches a la griega que inventé recientemente. Digo los inventé, porque el sándwich es un platillo ajeno a la cocina griega; incluso sería blasfemo decir “sándwiches griegos”. Los pinches gringos —que todo lo quieren “americanizar” (¡puaj!)—, por ejemplo, describen al tradicional gyro griego como un “sándwich” lo cual —me perdonan— es un atropello a la cocina griega. Pendejos, todo lo quieren medir con sus criterios.

Por eso mismo, yo admito de entrada que mis sándwiches son una especie de “fusión culinaria”, y para nada un platillo helénico tradicional. Pero bueno, a lo que los traje. Aquí viene la receta:

Ingredientes:

Pan integral, multigrano o artesanal (¡pa’ pronto! busquen el mejor pan que puedan conseguir)

Fiambre:

jamón de pavo, lomo o pierna de cerdo en rebanadas, salmón ahumado (si no, el jamón que tengan a la mano, ¡pos qué chingaos!)

Aceitunas Kalamata deshuesadas y troceadas (no es tan fácil conseguir las Kalamata, así que si encuentran unas cacereñas negras, se valen. Hay en cualquier supermercado)

Queso feta (de preferencia, pero si no lo encuentran, se vale cualquier queso de leche de cabra u oveja)

1 Jitomate laminado

Lechuga (de la hoja más oscura que puedan encontrar)

Tzatziki

Este último —el tzatziki— es un aderezo deliciosísimo que se prepara de la siguiente manera:

Ingredientes del Tzatziki:

1 pepino

1 manojo de menta o hierbabuena fresca

Eneldo al gusto (si no encuentran eneldo, pueden ponerle una pizca de orégano, el cual es también muy socorrido en la cocina griega).

4 dientes de ajo

200 gr Yogurt natural (ojo, que sea sin endulcorante)

200 gr Crema natural (la mejor que puedan conseguir, pero si acaso tienen posibilidad de conseguir auténtico yogurt griego, pueden prescindir de la crema, pues es mucho más espeso que nuestro yogurt)

1 cucharada de aceite de oliva extravirgen

Pimienta negra molida al gusto

Sal al gusto (no abusar)

Elaboración del tzatziki:

Primero pelamos el pepino (si les gusta la cáscara, pueden omitir este paso; yo se la quito para que no le gane el sabor a los demás ingredientes). Una vez pelado el pepino, lo partimos a la mitad y con una cuchara retiramos las semillas de ambas partes.

Listo el pepino, procedemos a rallarlo y vamos depositando la ralladura en un colador. Una vez rallado, comprimimos el pepino con la mano para despojarlo de toda el agua que se pueda (yo lo aplasto como en tres o cuatro ocasiones). Reservamos.

Picamos el manojo de menta o hierbabuena lo más fino que podamos.

En un cuenco con capacidad de medio litro, ponemos el yogurt y la crema, y batimos hasta obtener una mezcla homogénea. Añadimos la ralladura del pepino y la menta o hierbabuena picada. Añadimos después los dientes de ajo triturados con prensaajos, el aceite de oliva, el eneldo,  la sal y la pimienta. Batimos nuevamente para amalgamar todos los ingredientes hasta obtener nuevamente una mezcla homogénea. ¡Listo! Ahora hay que refrigerarlo por lo menos una hora.

Ya tenemos nuestro tzatziki, el cual podremos emplear como dip con trozos de pan árabe (como acostumbran en mi amada Grecia), con mexicanísimos totopos o para hacer los sandwichwes que inventé. Me vale si me roban la receta, se las enseño precisamente para eso, para que desayunen o merienden algo rico y nutritivo.

Bien, ahora hagamos los sándwiches:

Untamos las dos rebanadas de pan con el tzatziki.

Acto seguido, ponemos la rebanada del fiambre que hayan conseguido (a mi me encantan el pavo o el salmón).

Encima colocamos la hoja de lechuga (si pueden, además, ponerle arúgula y espinaca fresca, entrarán en éxtasis).

Agregamos dos rebanadas de jitomate, las aceitunas troceadas y encima una buena rebanada de queso feta.

Tapamos y ¡listo! A disfrutar se ha dicho.

Pueden maridar estos sándwiches con una buena “portokalada” (naranjada, pues, nomás que en griego), o si ya es tardecín y les gusta el vino, tienen las siguientes opciones:

Si la carne del fiambre es roja, con un buen tinto (un Cabernet-Sauvignon es de ley); si es blanca, con un Chardonnay; si es un salmoncito, pues con un vino rosado.

Bueno, espero que les haya gustado mi invento, y como dirían los griegos: ¡Kalí orexi…!